Cosméticos ecológicos certificados y sus diferentes sellos.

Cosméticos ecológicos certificados.

Indican cuando un producto está avalado por la composición de sus ingredientes, pureza y también el orígen de las materias primas con el que ha sido elaborado.

Actualmente hay mucha confusión con la autenticidad de los productos cosméticos llamados “orgánicos”. Muchas marcas enmascaran sus productos con etiquetas tan sugerentes como “Natural”, “Sin parabenos”, “verde”, cuando en la mayoría de los casos se tratan de productos que poco tienen de todos estos adjetivos. Por eso surgieron las entidades certificadoras, que se encargan de hacer pasar a los productos por unos estrictos controles de calidad y análisis, y así dar al consumidor la seguridad de que está consumiendo un producto orgánico sin miedo.

Existen varias certificadoras a lo largo del mundo. En Europa podemos encontrar cuatro ; BDIH (Alemania), ECOCERT (Francia), SOIL ASSOCIATION (Reino Unido), AIAB (Italia) y por último y como certificadora de refuerzo COSMEBIO (Francia). Cada uno de ellas tiene unos procesos diferentes, pero todas comparten unos principios muy similares. En España la mayoría de productos cosméticos de fabricación propia los está certificando la francesa ECOCERT.

 

BDIH (Alemania)

Es junto con ECOCERT (Francia) el sello de cosmética ecológica más importante de Europa.

Sus criterios a la hora de certificar se resumen en que los ingredientes procedan de materias primas naturales, animales o vegetales, componentes de cultivo ecológico, emulgentes de origen vegetal obtenidos a través de hidrólisis, hidrogenización, esterificación, etc…

Los conservantes que puedan tener los productos deben ser lo más similares posible a los que se encuentran en nuestro medioambiente. Está prohibida la experimentación con animales, vetadas las materias primas modificadas genéticamente, emulgentes químicos, productos derivados del petróleo (como las parafinas).

Cierto es que BDIH accede que cualquier persona que quiera someterse a sus pruebas para evaluar la eficacia de un producto pueda, y también el cultivo de células.

A parte de todo lo concerniente al producto BDIH, también tiene en cuenta a la hora de certificar la responsabilidad empresarial con respecto a los trabajadores y suministradores de materias primas, incluidos los proveedores de países en desarrollo.


ECOCERT (Francia)

De los sellos más reconocidos en Europa, es promovida por una asociación no gubernamental, tiene delegaciones en 50 países, entre ellos España (Ambicert).

Un cosmético natural ha de tener un mínimo de un 95% de ingredientes naturales, el restante 5 % puede ser de síntesis, pero siempre que esté dentro de la lista que la certificadora avala como “sustancias permitidas”. Un mínimo de un 5% debe provenir de la agricultura ecológica, suponiendo estos un 50% de los ingredientes vegetales.

En el caso de los cosméticos ecológicos, son certificados igual que en los anteriores cuando un mínimo de un 95% de sus ingredientes sean de origen natural y el restante 5% de síntesis dentro de sus sustancias permitidas. No obstante en este caso, la procedencia de materias primas provenientes de la agricultura ecológica debe superar un 10% de las sustancias vegetales.

Se deben emplear fuentes de energía renovable en la fabricación y manipulación de los cosméticos. Uso de envases biodegradables, separación de residuos selectiva, los ingredientes que provienen de la agricultura ecológica deben estar indicados a través de un asterisco en la lista INCI, indicando también su procedencia.

Las cantidades de sustancias de origen natural y las de origen ecológico deben quedar perfectamente señaladas. Por último, destacar que ECOCERT, no permite en los embalajes que su logo esté al lado de ningún otro con el fin de evitar confusiones. Inclusive, si una de las empresas certificadas con el sello deja de cumplir los criterios de certificación, es multada y se le invita a retirar el sello ECOCERT.


SOIL ASSOCIATION (Reino Unido)

Se fundó en 1964 por un colectivo de granjeros preocupados por la protección de la naturaleza. Desde 2002, Soil Association también certifica cosmética, pero sólo se certifican los considerados orgánicos o ecológicos.

Este sello tiene dos niveles de certificación; “organic”, en el cual un mínimo de un 95% de los ingredientes son de origen ecológico, y “with organic ingredients”, con un mínimo de un 70% o más de los ingredientes de origen ecológico. Implica producto final, embalaje y conservación. En ninguno de los casos los ingredientes pueden estar manipulados genéticamente, o por medios transgénicos. Pueden ser sintéticos si se demuestra que no puede haber un sustituto ecológico, y lógicamente, esta sustancia debe estar en la restrictiva lista de sustancias permitidas.


AIAB (Italia) L´Associazione Italiana per l´Agricoltora Biologica.

En ella se agrupan productores, técnicos y consumidores concienciados por la agricultura ecológica y la sostenibilidad de la agricultura.

Nace en 1982, y a lo largo de los años se ha hecho más fuerte, llegando en el año 98 a ser el primer organismo nacional de de control de producción biológica. En 2002 se separan la estructura asociativa y de control de organismo, provocando esto, que una entidad externa se encargue del control y certificación de los productos. Sólo después de este proceso se puede aspirar a obtener el logo AIAB.

Los ingredientes deben ser de origen natural, y siempre que sea posible de cultivo biológico. Como dato muy positivo a favor de AIAB, toda sustancia sobre la que existan dudas, será vetada, así como las que provengan de animales muertos o sometidos a experimentación, y lógicamente, todas que estén dentro de las sustancias prohibidas. Al igual que en el caso de BDIH también está permitida la experimentación en humanos siempre que esto sea de forma voluntaria.

 

NATRUE, La unión.

Nace en 2008. Es una asociación internacional sin ánimo de lucro. Su sede oficial está en Bruselas, actúa como defensora de los cosméticos realmente ecológicos y denunciando a todos aquellos que hacen alarde de serlo y no lo son. Fue propulsada fundamentalmente por BDIH.

Obviamente promocionan la cosmética ecológica y sostenible. Sin duda una de las mejores abanderadas a la hora de dar a conocer este tipo de de cosmética. Como todas las certificadoras europeas, comparte los mismos valores a la hora de dar su sello, añadiendo su rechazo a los perfumes y aromas sintéticos. Tiene como meta alcanzar un acuerdo sobre un patrón de homogeneización de certificación a nivel mundial.

NATRUE certifica en tres niveles;

Cosmética Natural, en el que todos sus ingredientes sean vegetales, animales (a excepción de los derivados de animales muertos), y minerales naturales, o casi naturales.

Cosmética Natural, en la que sus ingredientes tienen que ser sustancias naturales en más de un 15%, y de estás más de un 70% deben de ser de cultivo ecológico.

Cosmética Ecológica, la más estricta, en la cual más de un 20% de su composición debe ser natural, y dentro de está un 95% ha de proceder de cultivo ecológico. A esta tercera categoría pueden acceder muy pocos. Los conservantes, emulgentes o pigmentos inorgánicos sólo se pueden utilizar si el equivalente es muy costoso de obtener.

En resumen, es muy probable que en unos años podamos ver una certificadora a nivel mundial con unos requisitos comunes para todos. Mientras tanto podemos confiar en los diversos sellos que existen a nivel internacional, y conocer más a fondo sus criterio a la hora de escoger productos avalados por unas u otras.

Mientras tanto podemos fiarnos de los cosméticos ecológicos certificados sin ninguna duda.