Arte furioso con maquillaje tóxico.

Desde hace tiempo llevo pensando qué hacer con mi viejo kit de maquillaje. Sería una pena tirarlo a la basura, aunque en cuestión de composición es donde mejor estaría, ahí, en el fondo del contenedor. He decidido algo mucho mejor, estoy pintando cuadros usándolo. Mi parte más puramente artística no podía perderse así como así, y le gusta salir, pero esta vez voy a aprovechar toda la rabia que me da la industria cosmética tradicional y la voy a plasmar en cuadros. No son bonitos, ni buscan agradar, son mi rabia hecha plasticidad. Es una forma estupenda de expresar el asco que me da cómo nos tratan a las mujeres estás multinacionales, que se coman su veneno!!.